A salvo mural de Wifredo Lam

U.C.V. - CARACAS JUNIO DE 2000

 

A salvo mural de Wifredo Lam

 

INGRID UZCÁTEGUI

 

 

Es una bella abstracción representativa de la identidad del trópico ubicada en el Jardín Botánico, que fue rescatado de un proceso de grave deterioro.

 

Un mural de relieve, una abstracción de la naturaleza, mosaicos amarillos exaltados, negros y rojos impertinentes, recrean impetuosos y deslumbran la genialidad del hombre en medio del verdor del Jardín Botánico. Es ésta la última obra de creador extranjero en el proyecto Síntesis de las Artes del Arquitecto Carlos Raúl Villanueva. Pertenece a Wifredo Lam y está localizada en el vestíbulo del Instituto Botánico.

 

¿Pero, cómo llega Lam a la Ciudad Universitaria de Caracas? Nacido en Sagua La Grande, Cuba, a principios de siglo, con tan sólo 14 años llega a la Habana donde estudia en la Academia de San Alejandro, allí dedicó todo su tiempo a pintar en los jardines botánicos de la ciudad capital.

 

A finales de 1923 viaja a Madrid e indaga el mundo de las artes que implotan en la Europa de principios de siglo. Lam ingresa en la Academia Libre del Pasaje de la Alhambra. En 1931 el artista cubano se suma al Movimiento Republicano y en 1938 participa en la histórica defensa de Madrid. La participación política de Lam no era excepcional, por el contrario identificaba al movimiento artístico de la época. Resultó herido para finales de 1938 y al ingresar al hospital de Cataluña conoce al escultor Manolo Hugué quien le presentaría al que sería su maestro: Pablo Picasso.

 

En 1940 Lam llega a París para unirse al movimiento Surrealista, época en que Europa era territorio en guerra. Viaja a Marsella y de allí embarcó rumbo a América. Para Lam los rigores de la guerra se convierten en una indescriptible fuente de inspiración a su genialidad, a esta época corresponden obras de inspiración religiosa y selvática, entre las que destaca "La Jungla" que causó revuelo al ser expuesta por primera vez.

 

Obtiene en 1951 el primer premio del Salón Nacional de Cuba y en su nativa isla sólo permanece un año. Nuevamente viaja a París donde se transforma en uno de los pintores latinoamericanos más reconocidos. Si bien Wifredo Lam era poco conocido en Venezuela, Mateo Manaure presenta al artista al arquitecto Carlos Raúl Villanueva y el maestro decide incorporar una nueva obra a su Síntesis.

 

Naturaleza en mosaicos

 

El Jardín Botánico es parte del proyecto original de la CUC de Carlos Raúl Villanueva. Son 60 hectáreas de terreno que se convirtieron en el pulmón vegetal de la congestionada capital, donde se encuentran dos mil quinientas especies cultivadas de Venezuela y América. Un pedazo de naturaleza fue la fuente de inspiración y lugar que alberga su obra.

 

El mural en relieve es una abstracción que representa la identidad de nuestro trópico. Canto lírico a nuestra naturaleza cargada de rasgos exóticos, cuya originalidad exalta el talento creativo del autor. Esta obra, como otras pertenecientes al proyecto Síntesis de las Artes, presentaba desde hace unos años síntomas graves de deterioro.

 

Tal como señalara el profesor Juan Pérez, Jefe de la Unidad de Conservación de Obras de Artes, "...al contar con gran cantidad de obras de arte, ubicadas en el recinto universitario con diferentes dimensiones, en espacios abiertos y cerrados y cuyo soporte es la arquitectura, se hace difícil la tarea de conservación y restauración, ya que las mismas se deben abordar con metodología distinta de intervención. A ello se le suma las insuficiencias presupuestarias".

 

Sin embargo el Mural de Lam fue tratado por la Unidad ante la inminente posibilidad de pérdida parcial en cuanto a su valor económico, plástico y estético. Explica el profesor Pérez Hernández que "la propuesta de rehabilitación del mural en relieve de 1957, se describe en el desarrollo de un tratamiento de conservación y puesta en valor de la obra de arte".

 

El especialista en Conservación puntualiza que "..los trabajos se acometieron en la superficie de las piezas de mosaicos en cerámicas esmaltadas y en los vitrificados, relleno de juntas. El deterioro más expedito que presentaba la pieza de arte era la pérdida del mosaico negro (denominado baquelita), que se repuso por uno similar en cuanto a su parte estética y se consolidaron los que se encontraban a punto de desprenderse. Así mismo se logró subsanar una grieta que con el transcurrir del tiempo tendería a desprender un pequeño porcentaje de mosaicos cerámicos.

 

Durante todo el proceso de intervención se respetó la autenticidad de la obra, materialidad y la esencia que le imprimió su creador.

 

Mosaico a mosaico, Lam nos regaló una naturaleza imperecedera, renovada de savia artificial, estrenada en un esplendor sutil, cuidada como la más fina pieza, legado de su maestro, inmortal como la esperanza y por ello la preservamos para aquellos venezolanos que se aproximan en este siglo a la vida.