Obras Públicas, Arquitectura y Arquitectos en la Venezuela de 1900 a 1935

REVISTA PUNTO # 66/67 – CARACAS, 1997

 

Obras Públicas, Arquitectura y Arquitectos en la Venezuela de 1900 a 1935

 

JUAN MORENO

 

 

En el marco de la importancia progresiva que fueron cobrando las obras públicas y la construcción privada durante los regímenes de Cipriano Castro (1899-1908) y de Juan Vicente Gómez (1908-1935), la actividad arquitectónica en Venezuela vivió un significativo proceso de cambio, expresado en el notable incremento de las realizaciones edilicias y en el desarrollo y renovación de las tradicionales maneras del quehacer arquitectónico.

 

Durante este mismo periodo –particularmente a partir de 1925– comienzan a llegar al país y a desarrollar su obra, buena parte de los profesionales que le imprimirían un nuevo carácter a la arquitectura venezolana y cuyas realizaciones –y en algunos casos su influencia– en buena medida persisten hasta nuestros días con un peso especifico; es el caso de los arquitectos: Manuel Mújica Millán, Tomás José Sanabria, Carlos Guinand, Gustavo Wallis, Carlos Raúl Villanueva, Cipriano Domínguez, por mencionar algunos.

 

Este importante momento de nuestra arquitectura está relacionado de manera directa, con el conjunto de hechos trascendentes que se dan en las distintas áreas de la sociedad venezolana durante las primeras décadas del presente siglo, hechos que recién en los últimos años comienzan a conocerse y analizarse en forma sistemática.

 

VENEZUELA 1900/1935

 

Independientemente del juicio político que nos merezcan los regimenes de C. Castro y de J.V. Gómez –1899/1935– no podemos contentarnos con las apreciaciones estrechas que hasta el presente han privado sobre los mismos y que los circunscriben a una oscura etapa de la historia venezolana, donde lo único visible es la figura del tirano.

 

Entre 1900 y 1935 encontramos un hilo conductor constituido por la estructuración de los fundamentos de la "Venezuela Contemporánea", entendida esta última come superación de la Venezuela decimonónica. Esto no implica ni una ruptura definitiva con lo que había sido el país hasta ese momento, ni que todos esos años conformen una etapa homogénea, sin contradicciones ni fisuras.

 

Para comprender mejor la significación de lo acontecido con este tiempo es necesario tener en cuenta cual era la situación interna hacia finales del siglo XIX; en líneas generales, la Venezuela de entonces puede caracterizarse de la siguiente manera:

 

§         como un país inmerso en un estado de guerra interna, prácticamente ininterrumpido, desde los comienzos mismos de su vida republicana;

§         como un país sometido a fuertes presiones internacionales producto, principalmente, del endeudamiento contraído con los grandes centros del poder mundial a lo largo del siglo XIX;

§         como un país desintegrado, en el cual hallamos la presencia de cuatro grandes focos económicos-sociales (Andes-Zulia; Nor-Oriente; Sur-Occidente-Guayana; Centro-Norte), con escasa relación entre ellos y comunicados directamente con los distintos centros económicos internacionales;

§         como un país empobrecido consecuencia, entre otras razones, de la crisis internacional de los precios del café –producto de exportación– que se venía dando desde finales del siglo XIX. Va a ser éste el país en el cual va a entrar en escena el movimiento político-militar capitaneado por Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez; va a ser a partir de esta realidad –interviniendo en ella y transformándola– que las gestiones gubernamentales de Castro, primero y de Gómez, después, van a sentar las bases de la "Venezuela contemporánea”.

 

La centralización político-administrativa, la pacificación y el equipamiento territorial y urbano del país, van a estar entre sus principales logros; contando para ello con el apoyo de una fuerza militar lo suficiente cohesionada que dio paso casi de inmediato la conformación de un Ejército Nacional, inexistente para ese entonces. Este proceso que comienza a desarrollarse desde los primeros años del siglo, cobra un gran impulso a partir de la década del veinte, cuando es catapultado por la renta petrolera.

 

Venezuela transita el camino que la lleva a ser de un conjunto disperso de parcelas político-administrativas con escasa o ninguna comunicación entre sí, a convertirse en una nación integrada: con un gobierno centralista y centralizador, con vías y medios de comunicación que hicieron cada vez más real dicha integración al tiempo que permitían un control gubernamental más efectivo. Esta política de pacificación y reorganización comenzó a dar sus frutos y a repercutir favorablemente en el desenvolvimiento de la sociedad venezolana, tanto en lo relativo a su estabilidad política, así como también en lo referente a sus condiciones socio-económicas y culturales.

 

Particular importancia reviste para nuestro análisis –dentro de esas realizaciones– el tomar en cuenta que desde el comienzo y a todo lo largo de esos regímenes, se llevó a cabo a nivel nacional un amplio programa de equipamiento territorial y de equipamiento urbano, en magnitudes desconocidas hasta ese momento: ferrocarriles, puertos, carreteras, puentes, aeropuertos, radiocomunicaciones, edificios administrativos; militares, sanitarios, educativos, recreacionales, parques, plazas, paseos, monumentos; se esparcieron a lo largo y ancho del país. Mucho de ello llega hasta nuestros días.

 

Paralelamente con este equipamiento y de manera particular a partir de mediados de la década de 1920, se incrementó la realización de edificaciones privadas tanto industriales, comerciales y financieras, como las residenciales y recreativas; igualmente cobraron auge las edificaciones religiosas, conventos, seminarios, colegios.

 

EN TIEMPOS DE CIPRIANO CASTRO 1899/1908

 

El 23 de mayo de 1899 se inicia, desde el Táchira hacia Caracas, la marcha militar de las tropas capitaneadas por el Gral. Cipriano Castro; luego de librar favorablemente un conjunto de batallas a lo largo de esta campaña, el Ejército Restaurador entra triunfalmente a Caracas el 22 de octubre de 1899. Comienza aquí el mandato del Gral. Cipriano Castro. Las condiciones del país durante el gobierno de Castro y las características de su gestión pueden ser ubicadas, para los fines del presente análisis, en dos etapas generales:

 

1.       -Una primera etapa que bien puede calificarse como de crisis y definiciones, la cual abarca desde 1899 a 1903. Durante la misma se agravó el estado de guerra interno, expresado en la serie de alzamientos de los distintos caudillos regionales; se acentuaron los conflictos internacionales relativos a problemas limítrofes y a las presiones de las potencias extranjeras para cobrar deudas financieras contraídas por nuestro país en el Siglo XIX, el punto más crítico en este sentido lo constituyó el bloqueo de las costas venezolanas en 1902; y la ya crítica situación económica del país alcanzó niveles de profunda gravedad.

 

2.       -Y una segunda etapa a la que denominaremos de esplendor y caída, que va desde 1904 hasta el desplazamiento de Castro por su compadre Juan Vicente Gómez en 1908; el auge se va a dar en los años 1904 y 1905. Hacia mediados de 1903 el gobierno ha logrado pacificar al país, los conflictos internacionales pasan a la mesa de negociaciones y, en parte, se comienza a reactivar el comercio exterior, al mismo tiempo implementa nuevas medidas tributarias que van a redundar en beneficio del incremento de los ingresos fiscales.

 

Esta nueva situación va a tener una nueva influencia en la orientación de la gestión gubernamental, que hasta ese momento había agotado sus esfuerzos en actividades defensivas, frente a las agresiones tanto internas como externas. A partir de aquí el gobierno va a poder dedicar esfuerzos y recursos a otras áreas, de manera muy especial a la realización de obras públicas.

 

EL GOBIERNO DE CASTRO Y LAS OBRAS PÚBLICAS

 

Desde los inicios mismos del mandato de Cipriano Castro, hubo una preocupación manifiesta por la realización de obras públicas a las que se le consideraba el más importante signo de progreso y la principal manera de inmortalizar una gestión administrativa; esta concepción –inspirada en las fuentes positivas y que al mismo tiempo desempolvaba las muy ricas enseñanzas de Guzmán Blanco al respecto– la encontramos expresada en forma clara en el mensaje que el Presidente Castro presentó al Congreso Nacional de 1902:

 

“No le ha sido posible al gobierno dedicarse, como es su más vehemente deseo, al positivo fomento de las poblaciones por medio de obras de ornato y utilidad pública, que traduzcan en forma tangible el espíritu de progreso en que se informan mis propósitos administrativos, y que inmortalicen esta administración en el afecto y gratitud de los pueblos.

 

Los gastos y las atenciones que la guerra impone, han anulado y maniatado las ansiedades de mi patriotismo a este respecto, lo cual como debéis comprenderlo es un verdadero suplicio para quien, como yo, cifra toda su gloria en alcanzar para su país una paz estable, dotarlo de instituciones sabias y respetadas y engrandecer y embellecer sus poblaciones y caminos con obras de utilidad que sirvan de espléndido atavío a su futura grandeza.

 

En este sentido, mi más íntimo y ardiente propósito era superar a cuantas administraciones se han distinguido por este respecto...”1

 

Sin embargo, no va a ser [sino] hacia la mitad de su mandato, en correspondencia con las situaciones político-militares y económicas que le tocó sortear, cuando va a poder concretar en cierta medida "su más vehemente deseo". Entre los años 1904 y 1905, se va a materializar la acción constructiva del gobierno; una ligera revisión de las fuentes que informan sobre la cuantía de la inversión oficial de este ramo, así lo corroboran:

 

 

PRESUPUESTO DEL MINISTERIO DE OBRAS PÚBLICAS2

 

PERIODO

BOLÍVARES

1901

802.301,31

ENE- DICIEMBRE

 

 

1902

142.597,33

ENE- DICIEMBRE

 

 

 

1903

1.354.318,02

FEB- DICIEMBRE

 

SUMA GASTADA

 

2.587.648,90

 

 

1904-1905

7.553.278,78

ENERO-ABRIL

 

 

1905-1907

9.671.962,67

MAYO-ABRIL

 

 

 

 

1907-1908

3.139.224,15

MAYO-DICIEMBRE

 

 

No hay evidencia de que Castro y su equipo contaran con un proyecto de desarrollo, dentro del cual las obras públicas tuvieran asignado su papel; lo que sí estuvo definido desde un principio y caracterizó la actitud de su gobierno, fue sacarle provecho político a su gestión en la realización de "obras de ornato y utilidad pública". Los principales vehículos de tal actitud eran los nombres con los que se bautizaban las obras y las fechas escogidas para su inauguración.

 

§         Son numerosas las avenidas, calles, plazas y puentes que, en Caracas y en el interior, fueron bautizados con el nombre de "Castro", así como también con los nombres de "Restauración" y “Restauración Liberal”; en clara alusión al movimiento político que llevó a Castro al poder.

 

§         De igual manera, las fechas preferidas para la inauguración de las obras eran el 11 de Junio, día en que C. Castro se juramentó como Presidente de la República ante el Congreso Nacional, y el 23 de Mayo, "fecha aniversaria del génesis de la Restauración Liberal".

 

§         -El Teatro Nacional fue inaugurado el 11 de junio de 1905.

 

§         La Academia Militar y el Palacio de Gobernación y Justicia fueron inaugurados el 23 de mayo de 1906.

 

§         Ocurría asimismo, que edificaciones no concluidas se inauguraban en fechas preestablecidas, ejemplo de ello es el caso de los Lazaretos de Cabo Blanco y la de la isla de Provincia que fueron inaugurados. sin concluir del todo, el 23 de mayo de 1906.

 

§         El grueso de las Obras Públicas realizadas en este periodo fueron, en orden de importancia, Edificios Públicos, Vías de Comunicación y Obras de Ornato y de Conmemoración Histórica.

 

§         Los Edificios Públicos capacitaron los mayores esfuerzos administrativos –dentro de su gestión de obras públicas– y el mayor número de ellos así como las más importantes, fueron realizados en Caracas. Tales como:

 

o        Academia Militar. Caracas

o        Palacio de Gobernación y Justicia. Caracas

o        Ministerio de Hacienda. Caracas

o        Casa de Gobierno de San Cristóbal. Edo. Táchira

o        Academia de Bellas Artes. Caracas

o        Teatro Nacional. Caracas

o        Colegio de Varones de Capacho. Edo. Táchira

o        Colegio de Varones. Ciudad Bolívar.

o        Mercado de Capacho Edo. Táchira

o        Casa de Baños de El Valle. Dtto Federal.

o        Lazareto de Michelena. Edo. Táchira

o        Lazareto de Cabo Blanco. Dtto. Federal

o        Lazareto de la Isla Providencia. Lago de Maracaibo

 

§         En lo referente a Vías de Comunicación, el mayor esfuerzo estuvo dedicado al campo de los puertos marítimos y fluviales y, en menor escala, a la realización de puentes y reparaciones de carreteras. Como muestra de ello podemos señalar:

 

o        Puerto "Cristóbal Colón" en Macuro. Golfo de Paria

o        Puerto, muelles, aduanas y almacenes. Tucacas

o        Muelle. Carupano

o        Dique Astillero. Puerto Cabello

o        Avenida "Castro" de El Paraíso. Caracas

o        Puente "23 de Mayo". Caracas

o        Puente "Restaurador". Caracas

o        Puente "Castro". Los Teques

o        Puente "Restauración". Valencia

o        Puente "Tononó". Barquisimeto

o        Puente "22 de Octubre". San Cristóbal

o        Carretera de Maracay a la Costa

o        Carretera de Puerto Cabello a San Felipe

o        Carretera de Mérida a Palmarito

 

§         En cuanto a Obras de Ornato y de Conmemoración Histórica, se construyeron algunas plazas y se erigieron algunos monumentos. Entre los que cabe señalar los siguientes:

 

o        Monumento a la Revolución Restauradora. Tocuyito

o        Plaza de la República. Caracas

o        Monumento a Cristóbal Colón. Caracas

o        Estatua ecuestre de El Libertador. Maracaibo

o        Estatua ecuestre de J.A. Páez en El Paraíso. Caracas

o        Monumento a Carabobo. Caracas

 

Destaca dentro de esa ejecutoria el que, contrario a la tradición, no estuvo circunscrita solamente a la Capital de la República, sino que se hizo presente además en diversas regiones del país. Al respecto un diario oficialista de la época, al reseñar el balance del primer año de gobierno, hace un señalamiento al respecto, que ilustra sobre la intención oficial de hacer extensiva su obra a nivel nacional; aunque va a ser en tiempos de Gómez cuando esto alcance su máxima expresión.

 

“Poderosamente nos ha llamado la atención también, el acierto con que por primera vez han sido distribuidas en todo (sic) el territorio Nacional las Obras Públicas, al revés de lo acontecido en Gobiernos anteriores que dejando en lamentable olvido nuestras provincias, se han limitado al ensanche y engrandecimiento de esta Capital.”3

 

EN TIEMPOS DE JUAN VICENTE GÓMEZ. 1908/1935

 

Tras un certero golpe político, Juan Vicente Gómez desplaza a su compadre Cipriano Castro del poder y se posesiona de la primera magistratura en diciembre de 1908. Gómez, que había sido gestor y pieza clave dentro del Movimiento Restaurador en buenas medidas va a dar continuidad y lograr concretar los programas fundamentales de la gestión castrista, especialmente los referentes a la pacificación, centralización e integración del país.

 

Durante los 27 años de dictadura gomecista y en un marco de represión política total y de control absoluto de la vida nacional por parte del gobierno y sus personeros, Venezuela vivió cambios trascendentales en lo concerniente a su organización político-administrativa, su estructura económica y su ocupación e integración territorial.

 

La gestión orientada a imprimirle un nuevo perfil al país adelantada por el gobierno castrista –y cuyo logro primero y más importante fue la pacificación alcanzada tras el sometimiento de los caudillos regionales– va a cobrar fuerza a partir de 1909 y desde mediados de la década del veinte, va a tener en la renta petrolera su principal catalizador. Al contrario de lo que acontecía hacia finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX en la Venezuela de 1935 –a la muerte del anciano dictador– existía:

 

§         Un gobierno Central no supeditado [a] fracciones y/o caudillos regionales, sino que por el contrario mantenía un control efectivo sobre toda la geografía nacional, por intermedio de su aparato administrativo y militar.

§         Un país integrado, muy diferente al conjunto de parcelas inconexas de comienzos de siglo lo que había sido posible gracias entre otras razones, a un vasto plan de equipamiento territorial y urbano.

 

El ser un país pacificado controlado e integrado facilitó las cosas para que prosperara la industria petrolera trasnacional en nuestro territorio; la que a su vez, con sus partes fiscales, hizo posible la consolidación del gobierno al multiplicar sus ingresos.

 

EL GOBIERNO DE GÓMEZ Y LAS OBRAS PÚBLICAS

 

Las obras públicas constituyeron uno de los principales aportes del régimen gomecista, al mismo tiempo que fueron un importante soporte del mismo.

 

Carreteras, puentes, puertos, ferrocarriles, radiocomunicación, acueductos, cloacas, electricidad, mercados cementerios; edificios gubernamentales, sanitarios, [recreativos] y monumentos, conforman la basta gama de realizaciones oficiales de equipamiento del país durante las casi tres décadas de la dictadura gomecista.

 

Lo que fueron hasta entonces iniciativas aisladas durante el mandato castrista, pasaron a convertirse en un complejo programa de obras públicas que jugó un importante papel de afianzamiento político, tanto como imagen de progreso como por su utilidad al posibilitar las labores de organización y control nacional.

 

En el marco del régimen gomecista los principales centros poblados adquieren un perfil y un carácter sustancialmente distinto de lo que habían sido hasta entonces: Caracas, Maracay, Maracaibo, Barquisimeto, Ciudad Bolívar, entre otras, van a experimentar significativos cambios tanto en su trama urbana como en el número y características de sus edificaciones. Así mismo la utilización propagandística de la obra oficial alcanzó niveles de paroxismo durante estos años y constituye, hasta nuestros días, una efectiva enseñanza del gomecismo para los distintos gobiernos que le han sucedido.

 

§         La identificación de cada obra, por pequeña que esta fuera, con los ideales de paz y progreso del gomecismo.

 

§         La inauguración festiva en fechas patrias dentro de las cuales se incluían las alusivas al régimen;

 

§         el discurso laudatorio y altisonante;

 

§         al igual que el apabullamiento propagandístico mediante la prensa; se dieron [de] una manera tal que lo que al respecto hicieron los gobiernos anteriores que implantaron estas prácticas, como fueron los de Guzmán Blanco en el siglo pasado y el de Cipriano Castro en los primeros años del actual, quedó relegado a un segundo plano4.

 

Un ligero inventario de las obras públicas realizadas en este periodo, nos permite formarnos una idea sobre su magnitud así como también de sus características generales.

 

Ø       LAS VIAS DE COMUNICACION:

 

Ocuparon un lugar prioritario; ellas cumplirían un importante papel económico y serían fundamentalmente para el control e integración de los hasta entonces territorios inconexos.

 

La preexistente red ferrocarrilera va a ser consolidada en parte, siendo la ampliación del tramo Naricual-Barcelona-Puerto de Guanta, una de las pocas obras nuevas en ese ramo.

 

Los puertos son mejorados y ampliados, al tiempo que se adelantan nuevos proyectos. Conjuntamente con la canalización y limpieza de las vías fluviales, se mejoran los puertos existentes; así mismo se adelantan ambiciosos proyectos como el del Puerto Internacional de Depósito de Turiamo –inconcluso a la muerte del dictador– que fue concebido como un vasto desarrollo alterno a los puertos de la Guaira y Puerto Cabello; el mismo estaría comunicado directamente con Maracay por medio de una carretera, un ferrocarril, un cable aéreo y un servicio de hidroaviones y estaría equipado de aduanas, almacenes, dársenas especiales para petroleros, una refinería de petróleo; igualmente contemplaba este proyecto el "desarrollo progresivo de una ciudad moderna" en las inmediaciones de la bahía de Turiamo. Las carreteras capitalizaron la mayor atención en el campo de las vías de comunicación y, en ocasiones, ocuparon el primer lugar dentro del gasto nacional de obras públicas. En el año 1910, el Presidente J.V. Gómez decretó que se dedicara el 50% de las inversiones en obras públicas al "estudio, ejecución, mantenimiento y reparación de los caminos y Carreteras"5.

 

Productos destacados de esta gestión fueron:

 

o        La Carretera Trasandina

o        -La Gran Carretera Occidental

o        La Carretera Barquisimeto-Coro

o        La Carretera a los Llanos

o        -La Carretera Barcelona-Cumana-Carúpano

 

Venciendo difíciles accidentes topográficos, como en el caso de los Andes; superando hasta entonces invencibles barreras naturales como eran en tiempos de lluvia los ríos del centro y occidente del país, mediante la adaptación y el uso generalizado de los puentes, utilizando ingentes recursos financieros, con la participación de destacados profesionales de la ingeniería e incorporando en forma masiva mano de obra asalariada así como presidiria, la importante red carretera construida durante estos años –conjuntamente con la implantación de medios radioeléctricos de comunicación y el desarrollo de la aeronavegación militar– cumplió la triple función de responder a los requerimientos económicos del momento, facilitar las actividades de control administrativo y militar del país y al mismo tiempo, responder a los ideales de unidad nacional del gobierno.

 

Ø       EL EQUIPAMIENTO URBANO:

 

Fue otro de los renglones de gran peso dentro del programa de obras públicas gomecista; destacado por la cuantía de la inversión que le fue dedicada y por el hecho de que no se limitó a las principales ciudades, como había sido la tradición.

 

Acueductos, tomas de agua y cloacas, se van a realizar en numerosas poblaciones; ejemplo de ello son los acueductos de Caracas, Maracaibo, Barquisimeto, Valencia, Macuto, San Juan de Los Morros, Colón, por mencionar algunos. La relación entre salubridad y progreso, tomada de los principios positivistas y pregonada a través de distintas fuentes oficiales, fue el sustento programático de estas realizaciones.

 

Los mercados y cementerios formaron parte también de este conjunto de obras sanitarias signadas por la divisa oficial de salubridad en aras del progreso. En gran número se construyeron edificios –modestos las más de las veces– destinados específicamente al expendio de alimentos; así mismo, las capitales de Estado y las cabezas de Distrito, fueron dotadas de cementerios, localizados en un lote periférico cercano, que a su vez contaba con un portal y una capilla para los oficios fúnebres, superando la tradicional costumbre de los entierros en los edificios religiosos o en zonas inapropiadas, con sus consecuentes efectos negativos.

 

Aceras, calles, avenidas y puentes urbanos, obras con las que se generalizan el uso del macadan, el asfalto y el concreto armado, contribuyeron a conferirle una imagen "más civilizada" a las principales ciudades y pueblos que se beneficiaron con estas edificaciones. Esto, al igual que el vasto plan de carreteras, estuvo íntimamente relacionado con la presencia y auge –a partir de la segunda década– [del] automóvil, símbolo mecánico del nuevo siglo.

 

La realización de numerosas plazas y parques públicos, formó parte también de esta acción civilizadora de los centros urbanos: lugares dedicados a enaltecer a los héroes (patrios, regionales y locales) que sirvieran [de] igual manera para el esparcimiento y, fundamentalmente, como escenario de los actos públicos oficiales.

 

Se destaca a este respecto el hecho de que la gran mayoría de las Plazas Bolívar del país fueron realizadas en esos años, principalmente hacia 1930, en que se conmemoró el centenario de El Libertador. El Parque Sucre en Caracas (actual Parque Los Caobos) y el Parque Ayacucho en Barquisimeto son ejemplos representativos de esta gestión.

 

La creciente generalización del servicio eléctrico urbano y doméstico y la incorporación del teléfono, surtió efectos trascendentes. La electricidad tuvo honda repercusión en la vida urbana al transformar no sólo su ritmo, ampliando el espectro de actividades sociales nocturnas, sino que además trajo consigo cambios radicales en el aparato productivo: la posibilidad de incorporar las nuevas técnicas y maquinarias de la industria moderna. El teléfono por su parte le dio a Caracas –principalmente– un aire de ciudad moderna en lo que a comunicación respecta.

 

Ø       LOS EDIFICIOS PÚBLICOS

 

Llámense administrativos, militares, sanitarios, culturales o recreativos merecen capítulo aparte dentro de este ligero balance de las obras públicas gomecistas, dada su magnitud, diversidad y presencia en el territorio nacional.

 

Ministerios, Gobernaciones, Casas Municipales, Correos, van a figurar dentro del amplio conjunto de edificios gubernamentales que se edifican durante estos años, dentro de la política gomecista de reorganización y consolidación del aparato estatal. Las distintas instancias del poder público, tanto centrales como regionales y locales, fueron dotadas en su casi totalidad de sedes propias y cónsonas con sus funciones, hecho novedoso en la historia nacional hasta ese momento.

 

Esto es el caso, por señalar los más destacados, de los edificios del Ministerio de Obras Públicas, del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, del Ministerio de Fomento, del Ministerio de Salubridad y de Agricultura y Cría, (todos en Caracas); del Banco Agrícola y Pecuario (Maracay); del Registro Público y Archivo Principal (actual Archivo General de la Nación, Caracas); Dirección General de Correos (Esquina de Carmelitas, Caracas); del Servicio de Bultos Postales (anexo a la Aduana de La Guaira); de la Oficina de Telégrafos Federales y Administración Principal de Correos de Barquisimeto. Tenemos así mismo que en casi todas las capitales de Estado se construyeron Palacios de Gobierno y en las capitales de Distritos sus respectivas Casas Municipales; un número considerable de esos Palacios de Gobierno aún son en nuestros días las sedes de las gobernaciones estatales, es el caso de las de Caracas, Barquisimeto, San Felipe, Cumaná, San Cristóbal, Mérida, San Juan de Los Morros, entre otras.

 

En consonancia con el carácter represivo del régimen y con su interés por consolidar el Ejército Nacional, las edificaciones de tipo militar alcanzaron inusitada relevancia, realizándose no solamente Cuarteles y Cárceles –requerimiento éste que fue satisfecho en un primer momento mediante el reciclaje de las edificaciones militares coloniales– en todo el país, sino que además se llevaron a cabo edificios ad-hoc para las actividades administrativas, educacionales y sanitarias del ejército.

 

Maracay se convirtió en el centro militar por excelencia, con sus nuevos Cuarteles de Infantería y Caballería; con su Escuela de Aviación Militar, el Aeródromo y su Estación Meteorológica, con su Hospital y Clínica Militar. Buena parte de estos edificios militares siguen prestando sus servicios en la actualidad, como son los cuarteles de Coro, Barquisimeto, Tovar, La Grita, Cumaná, San Cristóbal, La Victoria, así como todos los de Maracay.

 

Hospitales, Centros de Cuarentena en los Puertos, Lazaretos y Asilos, fueron edificados en los distintos puntos de Venezuela, como parte de la gestión sanitaria oficial a que ya hemos hecho referencia antes. Ejemplos destacados dentro de estas edificaciones son los hospitales: “Alí Gómez” en Maracay, “La Caridad“ en Barquisimeto, “Los Andes” en Mérida, Reverend” en Trujillo. “Acosta Ortiz” en San Fernando de Apure; el Hospital de Niños y el Instituto Anatómico en Caracas; las Estaciones Cuarentenarias de Puerto Cabello y La Guaira, las ampliaciones de los Lazaretos de Cabo Blanco y Providencia; los Manicomios de Caracas y Maracaibo; los Asilos para Mendigos de Maracay, Caracas y Cumaná, el Instituto de Protección a la Infancia en Maracaibo.

 

Escuelas, Museos y otros edificios de carácter educativo-cultural también se construyeron durante este período, en una proporción menor a otros tipos de edificaciones pero no por ello menos significativas. Como ejemplos destacados tenemos: la Biblioteca Nacional (San Francisco-Caracas); Escuela de Medicina de Caracas (anexa al Instituto Anatómico); Escuela Nacional de Artes y Oficios; Museo Bolivariano (Caracas-Esquina de Pajaritos); Consejo Nacional de Instrucción (Caracas-Pajarito a Mercaderes); Museo de Bellas Artes (Caracas –Los Caobos).

 

Teatros, Cines, Hoteles, Balnearios, Plazas de Toros, Hipódromos, conforman la producción edilicia destinada al esparcimiento, al entretenimiento; producción ésta que cobró impulso paralelamente con la acelerada introducción en nuestro país de las modas y costumbres foráneas que propició la nueva condición de país petrolero.

 

Obras representativas de esta producción son:

 

o        El Teatro de Maracay, el Teatro Armonía de Coro, el reconstruido Teatro Baralt de Maracaibo;

o        El Hotel Jardín de Maracay, el Hotel Miramar en Macuto, el inconcluso Hotel Rancho Grande en el actual Parque Nacional Henry Pittier;

o        El Hotel y Baños Termales de San Juan de Los Morros, el Hotel y Baños Termales de Trincheras;

o        La Plaza de Toros Nuevo Circo de Caracas, la Plaza de Toros en Maracay, la Plaza de Toros en La Victoria;

o        El Hipódromo Nacional de Caracas en El Paraíso.

 

Esta realización de obras públicas durante los 27 años de conducción gomecista –apenas ligeramente inventariada aquí– requirió de una cuantiosa inversión, sin precedentes en nuestra historia republicana. Si tomamos como referencia el comportamiento de dicha inversión para algunos años cardinales entre 1909 y 1935, tomando el total del gasto anual y los porcentajes correspondientes a infraestructura territorial, urbana y edificaciones, nos podemos formar una idea al respecto.

 

PRESUPUESTO DEL MINISTERIO DE OBRAS PÚBLICAS6

 

AÑO

TOTAL (Bs.)

INF-TERRIT

INF-URBANA

EDIFIC

 

1909-10

2.203.724,60

38,22%

27,02%

25,59%

 

1913-14

5.354.076.35

58,76%

13,76%

13,86%

 

1918-19

7.408.050,27

58,57%

10,99%

7,86%

 

1923-24

14.195.397,31

48,30%

10,78%

4,25%

 

1928-29

51.903.438,04

35,07%

15,89%

4,25%

 

1933-34

16.346.024,36

43,60%

5,46%

11,67%

 

 

 

 

 

 

 

 

Este cuadro ilustra sobre el crecimiento sostenido del gasto oficial en obras públicas (el total correspondiente al año 1928-29 de tal magnitud, debido al programa especial desarrollado para conmemorar el Centenario de El Libertador en 1930); asimismo es claramente perceptible el vuelco que se dio a la orientación de dicho gasto, al convertirse la inversión en infraestructura oficial en lo prioritario y pasar a un segundo plano lo destinado a Edificios Públicos, rubro este último que hasta comienzos del siglo XX capitalizó la mayor parte del presupuesto del M.O.P.

 

 

ARQUITECTURA Y ARQUITECTOS

1900-1935

 

Entre 1900 y 1935 la arquitectura venezolana va a vivir una de sus etapas más resaltantes, en el marco del auge alcanzado por las obras públicas y del impulso de la construcción privada. Entre las características más destacadas del quehacer arquitectónico durante estos años tenemos:

 

·         El paso de una arquitectura tradicional, que se venía realizando desde la segunda mitad del siglo XX con los patrones europeos decimonónicos, a una arquitectura signada por los lineamientos de la arquitectura moderna.

 

·         La magnitud y diversidad alcanzada por la producción arquitectónica, ya que en este lapso de tiempo se construye en una producción como no se había hecho antes y comienzan a desarrollarse nuevos temas arquitectónicos; además, estas realizaciones no se van a circunscribir solamente a la Capital sino que por el contrario va a darse de manera generalizada, en los principales centros urbanos del país.

 

·         La presencia de un buen número de profesionales de la arquitectura que se destacaron mediante el desarrollo de una vasta y trascendente obra. Desde mediados del siglo XIX y más concretamente desde los años de Guzmán Blanco, en Venezuela se venía realizando una arquitectura signada en buena parte por los postulados del historicismo y el eclecticismo: una modesta arquitectura engalanada con elementos formales tomados prestados de los grandes estilos europeos; una arquitectura esencialmente de fachadas, pues [en ellas seguían] prevaleciendo las tradicionales técnicas, materiales constructivos y maneras de organizar el espacio que se venían dando desde la Colonia.

 

En los momentos iniciales del siglo XX –durante el gobierno de Cipriano Castro y en los primeros años del régimen gomecista– no se operaron cambios sustanciales en el campo, ya que si bien la arquitectura que se hizo en ese momento fue numerosa y relevante no se diferenció sustancialmente de lo que se venía haciendo, salvo en el hecho de que comenzaron a emplearse, con más regularidad, nuevas técnicas y materiales como el concreto armado, el hierro, el vidrio y los elementos constructivos y ornamentales prefabricados.

 

Va a ser hacia mediados de los años 20 –en el ámbito de las transformaciones, principalmente económicas, que se daban en nuestra sociedad– cuando de manera activa la arquitectura venezolana se enrumba por senderos distintos. Dos nuevas corrientes van a comenzar a cobrar vigencia en la Venezuela de los años veinte y treinta:

 

§         la reelaboración y utilización de los elementos de la arquitectura colonial venezolana a partir de nuevos criterios, conocida como arquitectura neocolonial.

 

§         y la incorporación progresiva de las diversas nociones y pautas de la arquitectura moderna –las cuales iban desde el art deco, pasando por el racionalismo clasicista, el expresionismo y el yacht style, hasta las formulaciones lecorbusierianas– puesta de manifiesto en las nuevas edificaciones públicas y privadas que se levantaron, principalmente a partir de 1925, en las principales ciudades.

 

Desde los primeros años del presente siglo comenzaron a sentarse las bases que hicieron posible estos cambios sustanciales experimentados por la arquitectura en Venezuela entre 1925 y 1935. Las gestiones gubernamentales en el ramo de obras públicas –tanto la castrista como la gomecista– fueron las principales propiciadoras de esta nueva situación; el inventario general de dichas gestiones presentado en los capítulos anteriores es suficientemente ilustrativo al respecto. Producto destacado de esta nueva situación va a ser la transformación del perfil urbano de los principales centros poblados del país destacándose en este sentido lo sucedido en Caracas.

 

CARACAS SE MODERNIZA

 

Caracas, el villorrio de comienzos de siglo con pretensiones de ciudad, va a llegar a ser hacia 1935, el importante centro urbano que ya presagiaba la gran metrópolis de nuestros días –incluidos los embriones de buena parte de su caos actual– por primera vez, después de casi cuatro siglos de existencia. Caracas va a sobrepasar sus límites tradicionales.

 

En tiempos de Cipriano Castro primero, y luego cuando Gómez, son numerosos los edificios públicos y privados que irrumpen en el centro de la ciudad capital: el Palacio de Gobernación y Justicia (actual Consejo Municipal), el Teatro Nacional, el Teatro Ayacucho, el Ministerio de Hacienda (demolido), el Edificio de Correos (Esquina de Carmelitas), el Hotel Majestic (demolido), el Edificio de Gobernación del Dtto. Federal, el Ministerio de Educación (actual Biblioteca Simón Rodríguez, Esquina El Conde), son sólo algunos ejemplos de ello.

 

La ciudad que hasta entonces había estado circunscrita a unos límites definidos por los accidentes geográficos –el Ávila al Norte, el río Guaire al sur y las depresiones del terreno al Este y al Oeste– se va a desbordar hacia el Sur, primero, y más tarde hacia el Este y el Oeste. La Urbanización El Paraíso fue la manifestación inicial de esta nueva etapa de la historia urbana de Caracas; si bien dicha urbanización tiene sus antecedentes en los últimos años del siglo XIX, fue en los años del gobierno del Gral. Cipriano Castro cuando cobra validez y se desarrolla como centro residencial de primer orden y como lugar de encuentro y esparcimiento; estas características van a consolidarse durante el mandato del Gral. Juan Vicente Gómez y en los años iniciales de la década del 20 esta parte de la ciudad va a vivir su momento de mayor esplendor: lujosas viviendas, parques, plazas y paseos, campos deportivos, clubes sociales de primera categoría y el Hipódromo, están entre las principales manifestaciones de esta situación.

 

Luego vendrá el ensanche de Caracas hacia el Este y el surgimiento de las urbanizaciones clase media San Agustín y El Conde. También hacia el Este, pero más distantes y de mayor categoría –en consonancia [con] su carácter de alternativa residencial para los sectores más favorecidos– comenzaron a desarrollarse urbanizaciones como: El Country Club (1928), La Florida (1929), Los Palos Grandes (1930), Los Chorros (1930), Campo Alegre (1932), Sebucán (1932). Consecuencia directa de este nuevo estado de cosas, el tradicional casco urbano caraqueño ve redimensionada sus funciones: deja de ser el asiento residencial por excelencia –característica ésta que ostentaba desde la época colonial– aunque se mantiene como principal escenario de las actividades político-administrativas, comerciales y financieras.

 

Primero en El Paraíso y luego en las urbanizaciones del Este de la ciudad, los principales beneficiarios de esta nueva realidad van a sentar su nuevo hábitat siguiendo las pautas dictadas al respecto por los grandes países; pautas a las que cada vez tenían mayor acceso bien a través del cine y los medios impresos, bien por sus viajes –que se hacían cada vez mas factibles–, o bien por las noticias o enseñanzas venidas por los inmigrantes –entre quienes se cuenta a profesionales de la arquitectura– atraídos por la privilegiada situación de nuestro país: aparece "La Quinta" moderna, la cual se generaliza y se convierte en uno de los más importantes símbolos de los cambios operados en nuestro país en las primeras tres décadas del siglo XX.

 

LOS PROFESIONALES DE LA ARQUITECTURA

 

En estos 35 primeros años del siglo veinte venezolano, también se van a producir cambios notorios en lo que respecta a los profesionales de la arquitectura, en cuanto a su formación y en cuanto al carácter de la obra desarrollada. Estos años van a ser el escenario en que arquitectos formados en el país a finales del siglo XIX y comienzos del XX –en la Universidad Central de Venezuela y en la Academia de Bellas Artes de Caracas7– va a ser sucedido por un destacado grupo de profesionales que han cursado estudios en el exterior y que llegan a Venezuela a partir de la década del 20.

 

Como figura destacada del primer grupo encontramos a Alejandro Chataing, quien tuvo una sobresaliente actuación desde finales del siglo XIX hasta el momento de su muerte en 1928. Este arquitecto, formado en la Universidad Central y en la Academia de Bellas Artes de Caracas, comenzó su trayectoria en los últimos años de la pasada centuria al lado de Juan Hurtado Manrique –destacado profesional que venía desempeñándose desde los tiempos de Guzmán Blanco– con quien trabajó en la construcción del Mercado Principal y en el Arco de la Federación, en Caracas; seguidamente va a desarrollar una ininterrumpida y vasta obra, tanto en el sector público como en el sector privado. Realizaciones suyas son, entre otras:

 

o        Academia Militar / 1903-07 La Planicie, Caracas

o        Comandancia de Armas / 1906 Caracas

o        Palacio de Gobernación y Justicia / 1905-06 Caracas

o        Ministerio de Hacienda / 1906-08 Caracas

o        Teatro Nacional / 1904-05 Caracas

o        Biblioteca Nacional / 1910-11 Caracas

o        Nuevo Circo / 1916-1919 Caracas

o        Teatro Ayacucho / 1925 Caracas

o        Hotel Place / 1920 Caracas

o        Hotel Miramar / 1925-28 Macuto

o        Villa Zoila / 1904-05 El Paraíso, Caracas

o        Quinta "Las Acacias" / 1911-13 El Paraíso, Caracas

o        Banco Mercantil Americano / 1918 Caracas

o        Monumento de Carabobo / 1921 Valencia

o        Iglesia Corazón de Jesús / 1918. Caracas

o        Iglesia San Agustín / 1924-28 Caracas

 

Si bien es cierto que A. Chataing abarca un amplio espectro de temas: edificios gubernamentales, edificaciones militares, monumentos, edificios sanitarios, bibliotecas, museos, cines, viviendas, casas comerciales, bancos, plazas de toros, iglesias, hoteles y que al mismo tiempo se pasea por los más diversos estilos como el neoclásico, el mudéjar, eclecticismo, etc., no obstante y vista en conjunto, su obra presenta una serie de características generales comunes a la casi totalidad de sus realizaciones, que permiten hablar de un carácter particular que establece una cierta filiación entre uno y otro de sus edificios. Un carácter que va a ser el predominante en la arquitectura venezolana de las primeras décadas de nuestro siglo.

 

Dicho carácter particular viene dado, principalmente, por la forma de organizar los espacios tanto en planta como en fachada; así tenemos que la organización de sus plantas está definida a partir de un eje de simetría absoluta, que divide a la totalidad del espacio, y por ejes de simetría parciales que determinan la distribución; el patio central, con sus corredores perimetrales, juega un papel primordial en las mismas dentro de la tradición de la arquitectura venezolana colonial y del siglo XIX. Por su parte, en las fachadas, las cuales capitalizan la mayor proporción del esfuerzo ornamental, se mantiene una simetría similar a la de las plantas, definida por ejes absolutos y parciales, remarcándose en ellas el acceso principal mediante pilotes laterales coronados; en muchas ocasiones el repertorio formal utilizado en la ornamentación de la fachada va a ser lo que marque la diferencia entre una edificación y otra.

 

Corrían los años veinte, el presente siglo y la sociedad venezolana se sucedían a un ritmo acelerado, cambios e innovaciones en sus áreas económicas, sociales y culturales; eran los tiempos en que el petróleo comenzaba a jugar el papel protagónico que ha mantenido hasta el presente –en 1926, por primera vez en nuestro país, las exportaciones de petróleo superan el valor de las exportaciones de café–; la sociedad venezolana comienza a ser más permeable a las noticias e influencias del exterior: el cine, las publicaciones y los viajes fueron principales vehículos de este proceso de apertura; es el momento también en que el sector privado de la construcción comienza a expandirse. Fue durante estos mismos años cuando entran en escena los arquitectos que, formados y ejercitados en los principales centros internacionales, le darían un nuevo rumbo al quehacer arquitectónico local y sentarían las bases del acelerado desarrollo que viviría la arquitectura venezolana a partir de finales de la década de los años cuarenta.

 

Como figuras representativas de este grupo, por la magnitud y calidad de la obra realizada hasta 1935, podemos señalar a:

 

MANUEL MUJICA MILLÁN
España, 1897 / Venezuela, 1963

 

Egresado en 1925 de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, llega a Caracas hacia 1927, contratado para trabajar en la construcción del Hotel Majestic, con lo que da inicio a la amplia obra que llevaría a cabo en nuestro país a lo largo de cuatro décadas. Fue en su momento el máximo representante de lo que se conoce hoy como estilo “neocolonial”, un buen número de sus realizaciones llevan el sello de este estilo, pero al mismo tiempo es uno de los principales gestores de la presencia del estilo internacional en esa Caracas, que de manera apresurada emprendió su marcha hacia la "modernidad" durante los últimos años del régimen gomecista. Entre su producción correspondiente a la etapa 1928-1925, podemos mencionar lo siguiente:

 

o        Proyecto y dirección de las urbanizaciones caraqueñas: San Agustín del Sur (1928), La Florida (1929), Campo Alegre (1932); en las mismas proyecta y construye numerosas quintas

o        Proyecto y dirección de la Remodelación del Panteón Nacional en 1930

o        Proyecto para los Teatros Continental y Coliseo en 1934

o        Proyecto del edificio de la Fábrica de Chocolates La India en 1929

o        Proyecto y dirección de la Iglesia Nuestra Señora del Carmen, Urb. Campo Alegre, 1935

 

 

GUSTAVO ROBERTO WALLIS LEGORBURU
Caracas 1897 / Caracas 1979

 

Egresado de la Universidad Central y de la Academia de Bellas Artes de Caracas, en las que cursó estudios de ingeniería y arquitectura respectivamente. Realiza estudios de postgrado en Puerto Rico y a su regreso a Venezuela –hacia mediados de los años veinte– se convierte en representante en nuestro país de la empresa TRUSCON STEEL & JOHN MANVILLE especializada en estructuras metálicas para edificios. Numerosas viviendas así coma obras públicas y privadas, se van a contar entre lo que hace durante los años que van de 1925 a 1935. Entre las mismas se encuentran:

 

o        Quintas en las urbanizaciones: San Agustín del Sur, La Florida, Campo Alegre y en el centro de la ciudad

o        Teatro Principal (diagonal a la Plaza Bolívar) Caracas 1931

o        Remodelación de la Catedral de Caracas en 1933

o        Palacio de la Gobernación del Distrito Federal (actual sede de la Gobernación del Dtto. Federal, frente a la Plaza Bolívar), Caracas 1933-35

 

CARLOS RAÚL VILLANUEVA   
Londres 1900 / Caracas 1975

 

Egresado de la Escuela de Bellas Artes de París llega a Venezuela también a mediados de los años veinte, para desempeñarse de manera activa tanto en el sector público como en el sector privado. En 1933, ocupa el cargo de Director de Edificios y Ornato de Poblaciones del Ministerio de Obras Públicas. Al igual que en otros profesionales del momento, su obra va a estar signada por las dos vertientes predominantes a que hemos hecho referencia antes: la reutilización de los elementos de la arquitectura colonial –en base a nuevos criterios– y la introducción de las nuevas propuestas arquitectónicas. Destaca entre las obras en las cuales trabaja, desde el momento de su llegada hasta 1935, las siguientes:

 

o        Quintas en distintas urbanizaciones de Caracas

o        Edificio del Banco Agrícola y Pecuario, Maracay 1929

o        Hotel Jardín, Maracay 1929

o        Club de Deportes, Maracay 1930

o        Manicomio de Caracas 1931-33

o        Plaza de Toros de Maracay, 1932

o        Museo Bolivariano, Caracas 1934

o        Museo de Bellas Artes, Caracas 1935

 

EPÍLOGO

 

1900 a 1935, tres décadas y media de auge y cambios trascendentales en el campo de las obras públicas y de la construcción privada en general así como de la arquitectura en particular. Treinta y cinco años en que, en estrecha correspondencia con lo sucedido en otras áreas de la vida nacional, la arquitectura venezolana va a experimentar transformaciones sustanciales:

 

·         modernas técnicas y materiales constructivos comienzan a generalizarse;

·         aparecen y se propagan nuevos temas y tipologías arquitectónicas;

·         los hasta entonces predominantes patrones del eclecticismo historicista van a comenzar a ser sustituidos de manera progresiva por las diversas propuestas espaciales formales de la modernidad. Este proceso tuvo como protagonistas de primera línea al grupo de arquitectos que llegaron al país hacia mediados de la década de 1920, que venían de formarse y algunos de ejercitarse, en los centros mundiales donde para entonces se estaba realizando la arquitectura de avanzada. Los mismos que durante las décadas siguientes darían un vuelco total a la arquitectura venezolana.

 

 

NOTAS

1.        CASTRO, Cipriano, Mensaje al Congreso. 1902, pp 15-16

2.        FUENTES: Memorias de MOP. 1901-1909.

3.        “Obras Públicas” en La Restauración Liberal. Caracas. 24-10- 1900. s p.

4.        Al respecto véase: CARABALLO P. Ciro, Obras Públicas, Fiestas y Mensajes (Un puntal del régimen Gomecista). Caracas, Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. 1981.

6.        FUENTES, Proyecto “Historia de la Arquitectura Venezolana 1900-1935”. FAU-UCV.

7.       Al respecto véase: CARABALLO P., Ciro, “Del Académico Retórico al Profesional Pragmático” en Boletín del CIHE No. 27. FAU- UCV pp 52-77.