Juan Bernardo Arismendi en sus 90 años

EL NACIONAL – CARACAS 4 DE JULIO DE 1977

 

Juan Bernardo Arismendi en sus 90 años

 

FERMIN LARES

 

 

El fundador de San Agustín, La Florida y Los Rosales , dejó la farmacia para convertirse en urbanista. Junto con Luis Roche contribuyó a la transformación de Caracas.

 

“Usted ha sido y seguirá siendo un ejemplo de trabajo. Por reconocimiento a ese esfuerzo y a ese ejemplo, me complace colocar sobre su pecho la Orden al Mérito en el Trabajo”, dijo entonces el Presidente Rafael Caldera.

 

El condecorado explicaría días después que “son 70 años los que llevó abriéndome paso por mis propios medios, desde aquel día en que comencé a ganar 20 bolívares al mes, en Río Caribe, cuando cargaba rotas mis alpargatas y mandaba Castro”.

 

Hoy son ochenta. Y noventa años de edad.

 

Juan Bernardo Arismendi, ese hombre que cree que los fluxes y sus medias, como ha dicho en varias oportunidades, son las que le han traído mala suerte en ciertos momentos, es el gran urbanizador de amplios sectores de la Caracas de hoy... y de unos años atrás.

 

Nació el tres de julio de 1887 en Río Caribe, Distrito Arismendi del Estado Sucre. A su padre se le ocurrió ponerle Juan Bernardo, cuando se le habían gastado todos los nombres en sus ocho hermanos. “Con unos pocos pesos en el bolsillo,” vino a temprana edad a la ciudad capital y en la Botica Nacional del doctor Eloy Calvo, comenzó a trabajar, ganando 50 pesos mensuales. Era los inicios de 1904.

 

Al lado de Calvo, adquirió y perfeccionó sus conocimientos de farmacia, para graduarse en esa especialidad en el año de 1909. Lleva a la práctica lo adquirido en la farmacia “El Águila”; poco después será copropietario de las boticas “La Marrón” y “El Cují”; cuando entra en boga la industrialización del remedio, Arismendi, en unión de los hermanos González Rincones, funda los laboratorios Tecnoquímicos.

 

En 1910, contrae matrimonio con Isabel Amengual, hoy fallecida, quien le da tres hijas, Margot, María Cristina y Beatriz; la primera, viuda de Carlos Raúl Villanueva, y las otras dos, casadas con Ángel Ugueto y José Luis Plaza, respectivamente.

 

Aún continuado en la actividad farmacéutica, pasan los años y Juan Bernardo Arismendi se constituye en pionero del urbanismo en nuestro país y va viendo progresivamente sus esfuerzos al surgir San Agustín del Norte, La Florida, Alta Florida, San Antonio, Los Rosales, la Avenida Arismendi en El Paraíso y Los Ruices.

 

Más de diez mil casas había construido en el 72. Algunas de ellas fueron las de los presidente López Contreras, Medina Angarita y Pérez Jiménez.

 

Cuando Arismendi empezó a hurgar en la vida de la ciudad, el centro de Caracas estaba inundado de negocios o depósitos con grandes terrenos perdidos. Fue incubando la idea de comprar para construir y en compañía de Luis Roche concibió las nuevas urbanizaciones, las cuales, según su apreciación debían ser con calles muy amplias, llenas de árboles, casas de techos rojos, amplios patios y grandes ventanas.

 

“Las casas de entonces eran estilo conventillo español –dijo en una oportunidad- Después del 29 de octubre de 1900, las casas de bahareque eran sustituidas por materiales más fuertes, como hierro y cemento. Pero esto sólo lo podían disfrutar los pudiente que vivían en El Paraíso y otros sectores de la ciudad. Nosotros convinimos en estructurar la primera urbanización con casas amables, pero de precios cómodos para la gente”.

 

Y dentro de esta concepción fue que se inició con la parroquia San Agustín, cuyas casas las vendió a veintitrés mil bolívares, y más adelante, siempre pensando en hermosas arboledas para las calles, hizo aparecer La Florida y Los Rosales.

 

“Eché a andar a la ciudad hacia el Este y si hoy pudiera hacerlo, reproduciría la urbanización Los Rosales, mi predilecta. Mi sueño siempre fue el de urbanizar a La Pastora y unirla con El Paraíso. Dentro de mis planes, figuró siempre un gran boulevard para Sabana Grande y obra mía fue la avenida Urdaneta, como de mi inspiración la avenida Libertador”.

 

Juan Bernardo Arismendi, el constructor, el urbanista, “el padre” de San Agustín y La Florida, ha aprovechado también sus noventa años que cumplió ayer, para ver realizada otro tipo de obra. Así como ha visto crecer a una ciudad donde no nació, pero que a contribuido a crear, ha visto a una numerosa familia.

 

De sus tres hijas, han nacido diez nietos y 28 bisnietos, gran parte de los cuales le acompañaron el día de su cumpleaños, junto con sus más íntimas amistades.

 

En su casa, un día más, se respiró un aire de armonía y de unidad familiar. Eugenia Villanueva Viso, de las bisnietas menores, fue bautizada e hizo la primera comunión Eduardo Enrique Calcaño, otro de sus pequeños descendientes. Todo fue delante del abuelo, para con quien habría de compartir, el día de su nuevo aniversario, lo que para él fue tal vez su mejor regalo, el verse rodeado de toda esa nueva obra que también ha sabido construir.